Para tener una buena salud general, y bucal, es necesario que nuestro cuerpo cuenta con todos los nutrientes que necesita en su justa medida. Así, la pediatra y endocrina, Cristina Azcona, alerta del impacto de la malnutrición en la infancia.
En una entrevista publicada por El País, la experta señaló que una disminución calórica o una alimentación que no tenga la suficiente cantidad de proteínas, frutas y verduras o hidratos de carbono puede generar deficiencia de minerales como el hierro y de vitaminas. También puede darse que la alimentación no sea escasa pero sí inadecuada, excesiva en hidratos o con grasas de mala calidad, lo que puede llevar a la obesidad. De hecho, según un estudio realizado recientemente por la Fundación Thao en 20.588 niños de distintos municipios españoles, el 21,2% sufre sobrepeso y el 7,1%, obesidad.
En cualquier de los casos, una mala alimentación afecta al crecimiento y también al desarrollo cerebral de los niños, que es muy importante en los cuatro primeros años de vida, y que se sigue formando hasta la adolescencia". Además, la pediatra señaló que estas carencias nutricionales pueden generar rasgos como tener cabello débil, problemas de piel o lesiones en las encías.
Al considerar las necesidades alimenticias de los niños y adolescentes, y la dieta escolar, Azcona explicó que en general, las dietas actuales son excesivas en proteínas. "Con que un niño coma al día lo que cabe en la palma de su mano de carne o pescado sería suficiente. Luego, por lo menos, debe tomar una ración de pasta, arroz o pan diaria, un plato de verduras y entre dos a tres piezas de fruta. Además, debe beber medio litro de leche al día o, si no es capaz de hacerlo, dos yogures o queso. También hay que intentar que las grasas no supongan más del 30% de lo que ingiere al día y que esas grasas no sean saturadas. No lo son, por ejemplo, las del aceite de oliva o el pescado azul... Eso sí, los niños deben hacer desayuno comida, merienda y cena", explicó.
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En una entrevista publicada por El País, la experta señaló que una disminución calórica o una alimentación que no tenga la suficiente cantidad de proteínas, frutas y verduras o hidratos de carbono puede generar deficiencia de minerales como el hierro y de vitaminas. También puede darse que la alimentación no sea escasa pero sí inadecuada, excesiva en hidratos o con grasas de mala calidad, lo que puede llevar a la obesidad. De hecho, según un estudio realizado recientemente por la Fundación Thao en 20.588 niños de distintos municipios españoles, el 21,2% sufre sobrepeso y el 7,1%, obesidad.
En cualquier de los casos, una mala alimentación afecta al crecimiento y también al desarrollo cerebral de los niños, que es muy importante en los cuatro primeros años de vida, y que se sigue formando hasta la adolescencia". Además, la pediatra señaló que estas carencias nutricionales pueden generar rasgos como tener cabello débil, problemas de piel o lesiones en las encías.
¿Cuál es la dieta indicada?
Al considerar las necesidades alimenticias de los niños y adolescentes, y la dieta escolar, Azcona explicó que en general, las dietas actuales son excesivas en proteínas. "Con que un niño coma al día lo que cabe en la palma de su mano de carne o pescado sería suficiente. Luego, por lo menos, debe tomar una ración de pasta, arroz o pan diaria, un plato de verduras y entre dos a tres piezas de fruta. Además, debe beber medio litro de leche al día o, si no es capaz de hacerlo, dos yogures o queso. También hay que intentar que las grasas no supongan más del 30% de lo que ingiere al día y que esas grasas no sean saturadas. No lo son, por ejemplo, las del aceite de oliva o el pescado azul... Eso sí, los niños deben hacer desayuno comida, merienda y cena", explicó.
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